Esta clásica frase muestra que el amor te hace desprenderte de todo para con la otra persona, sin egoísmos y con total confianza. Sin embargo, no siempre suele ser así, cuando uno ya comparte una relación y una vida en pareja, a veces uno decide simplificar cosas como por ejemplo tener una cuenta bancaria en común, siempre existe miedo ante esta clase de cosas y aquí hablaremos de algunos señalando las precauciones a tener en cuenta, así como el momento para hacerlo. Después de todo, por muy bonito que sea compartir con el ser amado algo tan personal como tu propio dinero, también podría generar una serie de inconvenientes.
Una de las ventajas que os daría como pareja formar una cuenta bancaria en conjunto es que al tener la titularidad entre los dos, se acabarían los préstamos entre la pareja, las cuentas a dividir, esto es lo tuyo y esto es mío, etc. Todo sería de los dos. Otra ventaja es que en caso de que alguno de los dos llegara a sufrir un accidente, el otro pasaría automáticamente a hacerse cargo de manejar el dinero de la cuenta, esto significa un gran paso para una relación en la que los ingresos son distintos.
Aún así, debemos estar completamente seguros de hacer esto, se debe ser honesto con uno mismo, hablarlo detenidamente, poniendo todas las dudas en claro, hablando con sinceridad… ya que si existiese alguna duda de alguno de los dos lados sería mejor no hacerlo y posponerlo para cuando os sintieseis más cómodos con la idea.
Después de todo, una vez que exista la cuenta en común ya no existirá el pedir permiso para realizar una compra, o utilizar el dinero en algo que se desea o se necesita. Cada uno será libre de hacer uso del dinero como mejor le parezca, claro está, viendo siempre por las necesidades fundamentales de ambos. Por otro lado, esto no quiere decir que no se deban comunicar los gastos, ya que esto ayudará a incrementar la confianza y mejorará vuestra relación. Cuando ya esté hecha la transacción de la cuenta, uno debe llevar las siguientes precauciones:
- Llevar un orden de los gastos que se realizan por separado, para que cuando uno crea que dispone de una cantidad, no se lleve la sorpresa de que el otro ya uso parte de ella.
- Llevar un resumen detallado de todos vuestros gastos mensuales, siempre por separado.
- Tener una cuenta propia a parte de la cuenta en común, depositando por ejemplo la cuarta parte de su sueldo ahí, de esta forma evitaremos complicaciones.































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