Una relación de pareja se da cuando dos personas deciden estar juntas y compartir sus vidas, poniendo como base el amor y la comprensión. Los problemas de pareja son tan comunes como las peleas entre hermanos o entre padres e hijos, se dice que una relación de pareja sin problemas en el fondo es la más problemática y la que terminará antes que cualquier otra. Cuando se presentan los problemas es cuando en realidad se ve cuánto te importa la relación y tu pareja.

Si por esas cosas del destino tuviste una discusión que llevó a una separación momentánea, lo primero que debes de pensar es en las cosas buenas de la relación antes que en las malas. Haciendo una lista de pros y contras podrás ver si vale la pena o no pensar en una reconciliación, eso sí, debe ser un pensamiento consecuente y con la cabeza fría, ya que si estás de mal humor te será imposible escribir algo bueno. Elige un momento de calma para elaborar tu lista.
Reconocer la responsabilidad que tuvo cada uno en el momento de la pelea es el primer paso hacia una posible reconciliación, ya que si uno de los dos está cerrado en una idea errónea no se podrá avanzar, es más, así se retrocederá lo que puede causar una nueva discusión.
Después, debéis aclarar cómo debe ser tratada una situación parecida en el futuro, se debe plantear una posible reconciliación de manera que los dos estéis dispuestos a cumplir todo lo establecido. No debes ser amenazante, pero sí clara, a nadie le gusta ser amenazado de ninguna forma pero si las cosas están claras no habrán excusas para otro mal comportamiento.
El mutuo perdón y respeto debe establecerse desde el principio, debes de permitirte estar dispuesta a pedir perdón cuando sea necesario y a perdonar cuando el error fue cometido por tu pareja. Si aún sientes ese pequeño rencor por lo ocurrido debes tratar de eliminarlo lo más rápido posible, ya que en cualquier momento puedes recaer y echarle en cara lo ocurrido aún cuando le dijiste que lo había perdonado.
Si crees que vale la pena una reconciliación, entonces ve y da el primer paso sin miedo, hazle saber lo que sientes y demuéstrale lo tolerante y madura que eres. Si fue tu culpa ofrécele tus sinceras disculpas, siempre con la cara bien alta, y si la culpa es suya demuéstrale que estás preparada para perdonarlo. Si crees que tu relación vale la pena, no dejes que termine.































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