Como era de esperar, la boda Real eclipsó completamente la de Kate Moss. Si sumamos una boda Real en Mónaco a los rumores de la posible huída de la novia días antes... tenemos la excusa perfecta para no perder detalle de todo lo que ocurra entre el príncipe Alberto y Charlene Wittstock.
Para la boda civil que tuvo lugar el 1 de julio, la ex-nadadora Charlene Wittstock eligió uno de los diseños más criticados de los últimos días. La que es ya princesa de Mónaco se decantó por un vestido en tono azul claro acompañado de una chaqueta del mismo tono que conformaban un look demasiado sobrio, aunque también elegante. Lo mejor del look fue sin duda el recogido romántico y el sútil maquillaje que resaltaban aún más su belleza natural.

Y por fin llegó el vestido de novia que tanto esperabamos. Un diseño firmado por Armani y que estos días ha sido alabado y criticado a partes iguales. El diseñador elaboró un vestido en seda "duquesa" en el que predominan las líneas rectas. Destacan los bordados a mano y las más de 40.000 incrustraciones de cristales Swaroski. Un larguísimo velo completaba este diseño único del siempre exquisito diseñador Giorgio Armani.

Para la cena de gala, la princesa apareció con un precioso vestido, una vez más, en una línea sencilla y elegante, nada recargado. Charlene cambió el ramo de novia por un precioso clutch, y mantuvo el mismo estilo de recogido que en la boda religiosa.

El maquillaje
En la boda religiosa vimos a Charlene con un maquillaje de novia extremadamente natural y sencillo que dulcificaba sus rasgos y resaltaba sus preciosos ojos claros.

El ramo de novia
Curiosamente, el ramo de novia fue también diseñado en exclusiva por Armani para la princesa. Un diseño en cascada en el que predominaban los lirios del valle, las flores preferidas de la princesa.

El tocado
En lugar de diadema, Charlene lució un precioso tocado en plata de inspiración floral. No lució pulseras ni pendientes.

Por otra parte, está ha sido una boda empañada por los rumores, y sólo el tiempo podrá decir si se quedan sólo en eso... la poca complicidad y extremada serenidad de la pareja contribuyeron a alimentar los malos presagios. Sea como sea, se ha escrito una nueva página en la historia monegasca y, sin duda, Charlene ha conquistado con su sencillez, naturalidad y elegancia.
Y a vosotros, ¿que os ha parecido la segunda boda real del año?
¿Que opináis de la princesa Charlene?
Por Leticia Maranty
El Desván de las Bodas
Fotos: www.hola.com, www.vogue.es































El vestido de la ceremonia
El vestido de la ceremonia católica me encantó y el tocado es espectacular.
un abrazo,
SIONA
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