Para despedir la semana queremos compartir con todos vosotros este curioso vídeo. Se trata de una de las proposiciones de matrimonio más originales, pero sobre todo arriesgadas que hemos visto. Sobran las explicaciones, sólo ¡haz click en el play!
¿Os gustan estas proposiciones tan arriesgadas?
¿Habéis asistido alguna proposición de matrimonio en público?
Por Leticia Maranty
Asesora de imagen y protocolo
El Desván de las Bodas
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Normalmente, la piedra más usual para el anillo de compromiso es el diamante, por ser la piedra preciosa más pura y valiosa que existe. Por lo importante que resulta adquirir una, al elegirla debes tener en cuenta ciertas características:

El Corte: depende de la luz y el brillo que posea el diamante, ya sea que pueda estar cortado de distintas formas: redondo, rectangular, triangular, ovalado, con forma de corazón, de forma cuadrada, forma de pera, en corte esmeralda, en corte princesa o en corte marquesa.
La Claridad: es la que se encarga de reflejar la pureza de la piedra. Influyen en su valor todas las imperfecciones y manchas, pero no obstaculizan el reflejo de la luz. Es supremamente raro encontrar diamantes sin mancha alguna, pero éstas sólo son visibles por expertos con potentes lentes de aumento, diseñados específicamente para este tipo de trabajo.
El Color: mayoritariamente, los diamantes suelen ser transparentes, pero muchos tienen diferentes y suaves tonalidades: amarillas, cafés, rosas, azules o verdes. Se debe tener en cuenta que cuanto más coloración presente, menor será su valor.
El Peso: es el que determina el valor del diamante y se mide en quilates. Un quilate, en peso es igual a 200 miligramos, el cual se divide en 100 puntos, así que si un brillante tiene 10 puntos es de 0.10 quilates.
La Montadura:
viene a ser el anillo que sostiene a la piedra, y mientras más sencillo sea, más se lucirá el diamante. Suele ser de oro, pero el platino está adquiriendo muchos seguidores, ya que es un metal con mayor durabilidad y mucho brillo.
Es importante que recuerdes que el anillo debe calzar exacto en tu dedo, si no acompañas a tu novio a comprarlo, procura darle tu talla, en caso de no saberla, puedes darle un anillo tuyo o decirle a alguna de tus amigas confidentes que lo acompañe y así realizar una buena compra, ya que es un factor primordial en esto.
Cuando una pareja se une están haciendo un compromiso entre los dos, conforme avance la relación se unirán en matrimonio y sellarán ese vínculo de compromiso. Pero así como una pareja se basa en sellar compromisos también están las parejas que paradójicamente no lo hacen. La falta de compromiso y de aceptar nuevas responsabilidades es muy frecuente en las relaciones, sea de parte de uno de los miembros o de parte de los dos.
La falta de compromiso se reconoce fácilmente, ya que el miedo a dar un paso más es constante en la población mundial, asumir nuevas responsabilidades traerá consigo mucho más esfuerzo y sacrificio. El egoísmo es clave en este tipo de situaciones, las personas no son malas por naturaleza, pero sí un poco egoístas, por lo tanto, siempre pensarán en el bienestar propio antes que en el de su pareja (antes de formalizar algo).
Estas situaciones también se dan por diferentes motivos, como puede ser una mala elección de la pareja, la falta de comunicación a la hora de hablar sobre los intereses y aspiraciones de cada uno, formas y estilos de vida diferentes, educación totalmente distinta, etc.
La prolongación del noviazgo también se está incrementando ya que las parejas están tomando muy enserio el hecho de vivir juntos sin comprometerse a fondo con la relación, otra vez es la falta de compromiso la que hace aflorar estos pensamientos que luego serán las decisiones que tomará uno de los miembros de la pareja, lo cual puede causar frustración y muchísimo malestar a la otra parte la cual desea evolucionar la relación.
El temor a la pérdida de la autonomía también es clave, la pareja al verse atrapado en el tema del compromiso se asustará y pensará que ya no podrá tomar decisiones por sí mismo, pensará que no va a poder actuar libremente y lo peor de todo es que tendrá esa molestia de pensar que estará siendo evaluado y vigilado todo el tiempo. Esa molestia lo llevará a pensar que al comprometerse con su pareja estará dejando de lado a sus familiares y amigos, en pocas palabras estará dejando de lado parte de su vida.
Una de las frases principales de una persona que no desea comprometerse es: “Estamos bien así, para qué complicar todo con compromisos que son sólo simbólicos”. Ese clima de inestabilidad obviamente traerá consigo discusiones, peleas, rompimientos y malos ratos para la pareja. Rápidamente vemos que una persona con miedo al compromiso es una persona inmadura e inestable, pero eso no significa que no valga la pena, ya que conversando tranquilamente podemos hacer que la persona entienda que sus conceptos están siendo erróneos y que el compromiso no es más que sellar el amor que tienen entre sí.
El secreto para poder dar el siguiente paso es simplemente tomarlo como eso, un paso, ya que las personas suelen pensar que casarse es un “gran paso” y tienen miedo de darlo. Conversar a conciencia sobre eso les ayudará a tomar decisiones acertadas.
De cualquier forma para intentar no equivocarnos siempre podemos empezar por hacer un test de pareja como el que presentan en esta fantástica página www.parejaperfecta.es en la que se trata principalmente este tema.
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