Hoy os hablamos de la tradición que rodea al anillo de compromiso. Si hace un tiempo ya os hablamos de los diamantes para iniciaros en este mundo tan exlusivo, (click aquí) y también de la alianzas y su historia (click aquí) hoy le toca el turno a la tradición que rodea al anillo de pedida o de compromiso.
Y es que los anillos son uno de los detalles más importantes en una boda, por lo que hay muchas cosas a considerar al elegirlos. Existen dos tipos de anillos que rodean a una boda: las alianzas de matrimonio y el anillo de compromiso. Para escoger este último el novio debe tener en cuenta que no es un simple anillo, debe ser un anillo que le de valor a la promesa de amor y fidelidad que le entrega a la mujer con la que ha decidido pasar el resto de sus días.

El círculo del anillo simboliza el amor inmortal y los votos continuamente renovados por la pareja. Durante años los círculos han sido arquetipos de la inmortalidad, la totalidad y el retorno al hogar, así mismo, simbolizan el constante girar del cielo y del eterno ciclo de las estaciones, marcados por rituales cíclicos de celebración.
Antiguamente se decía que el valor material que debía tener el anillo de compromiso correspondía a tres meses del sueldo que el novio percibía como fruto de su trabajo, pero en la actualidad esta es una tradición obsoleta. Se entiende que los diamantes al ser una gema tan preciosa son los ideales para el anillo de compromiso, pero por otra parte suelen ser piezas poco accesibles por lo que el novio deberá considerar sus posibilidades económicas.

Novios, si estáis decididos a adquirir una exclusiva pieza de joyería... no olvidéis pedir la garantía respectiva de la casa joyera por cualquier circunstancia, señalando en la factura los valores correspondientes de la pieza como sus kilates.
¿Conocíais todos estos detalles sobre el anillo de compromiso? ¿Creéis que algún día se pederá esta tradición?
Imágenes: fe-meotti.tumblr.com, www.zales.com
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Normalmente, la piedra más usual para el anillo de compromiso es el diamante, por ser la piedra preciosa más pura y valiosa que existe. Por lo importante que resulta adquirir una, al elegirla debes tener en cuenta ciertas características:

El Corte: depende de la luz y el brillo que posea el diamante, ya sea que pueda estar cortado de distintas formas: redondo, rectangular, triangular, ovalado, con forma de corazón, de forma cuadrada, forma de pera, en corte esmeralda, en corte princesa o en corte marquesa.
La Claridad: es la que se encarga de reflejar la pureza de la piedra. Influyen en su valor todas las imperfecciones y manchas, pero no obstaculizan el reflejo de la luz. Es supremamente raro encontrar diamantes sin mancha alguna, pero éstas sólo son visibles por expertos con potentes lentes de aumento, diseñados específicamente para este tipo de trabajo.
El Color: mayoritariamente, los diamantes suelen ser transparentes, pero muchos tienen diferentes y suaves tonalidades: amarillas, cafés, rosas, azules o verdes. Se debe tener en cuenta que cuanto más coloración presente, menor será su valor.
El Peso: es el que determina el valor del diamante y se mide en quilates. Un quilate, en peso es igual a 200 miligramos, el cual se divide en 100 puntos, así que si un brillante tiene 10 puntos es de 0.10 quilates.
La Montadura:
viene a ser el anillo que sostiene a la piedra, y mientras más sencillo sea, más se lucirá el diamante. Suele ser de oro, pero el platino está adquiriendo muchos seguidores, ya que es un metal con mayor durabilidad y mucho brillo.
Es importante que recuerdes que el anillo debe calzar exacto en tu dedo, si no acompañas a tu novio a comprarlo, procura darle tu talla, en caso de no saberla, puedes darle un anillo tuyo o decirle a alguna de tus amigas confidentes que lo acompañe y así realizar una buena compra, ya que es un factor primordial en esto.
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